jueves, 3 de mayo de 2012




El mundo es un laberinto multicolor lleno de serpientes. De serpientes, bichos y sombras venenosas.
La belleza del mundo es un cobijo perfecto para las amenazas, el amor y el cariño son espejismos que las esconden.
Deslízate. Huele mi suave piel como si pudieras tocarla. Como si quisieras atravesarla y que tu veneno formase parte de mi ser. Acéchame, planea tu ataque. Crécete, intenta darme miedo.
Todos sus intentos fallarán. Todos. Los mejores planeados serán más frustrantes. Todos sus mordiscos fallarán. Todos. Los que esperaban ser más dulces serán los más amargos.
Todos.
Porque su riesgo relativo no existe en mi universo. No existe desde que aprendí a volar. 
Cada una de esas serpientes, cada una de esas sombras, cada bicho traicionero se convirtió en cenizas cuando aprendí a volar.
Mírame de lejos. Mira mis pies elevarse del suelo. Sólo estuve caminando un tiempo, para ser objetivo, para ser meta, para ser blanco... imposible.


No daña el que quiere. Si no el que puede.
Y tú no puedes.

lunes, 16 de abril de 2012



Cuando te vi hubo un impasse en el tiempo. De repente un agujero negro se había tragado el mundo y yo sólo podía verte a ti. A ti, como si no te conociera.
Te presentaste ante mi con tu misma cara, con tu misma sonrisa a medias pícara y a medias triste, con tu misma forma de andar, decidida y prudente, y aunque conocía cada movimiento, cada gesto, es como si te viera por primera vez.
No hablo de la familiaridad que nos da el tiempo, hablo de la sensación profunda del anonimato. De la sensación de chocar con un desconocido, un desconocido que ya habías visto antes.

Y así, caminando a tu lado, recordé todas nuestras historias, todas las cosas que supe de ti, todas las conversaciones que compartimos y al mirarte de reojo mientras sonreías, fui incapaz de darme cuenta de que él y tú erais la misma persona.
Como si en alguna parte se hubiese roto algo.

Y al caer la noche, soñé contigo. Soñé contigo tal como estabas, tal como estaba y se me desdibujó la realidad de repente, sin saber ya en dónde me encontraba. No sabría decirte qué fue más real, si lo que sentí o lo que existía. Ni sabría decirte lo que existía. Un frío aparente que no me creía, pero que me daba escalofríos.
Aunque en mis sueños no aparecía.

Aun tengo ese olor afrutado en mi pelo.

No podemos estar tanto tiempo sin vernos.

viernes, 6 de abril de 2012


Dejé reposar mi sueño en un lecho de estrellas. Dejé que cada una de sus explosiones rozasen mi piel. Dejé que tu recuerdo llenase mi vida, como una exhalación o una enfermedad.
Olvidé el temor y la desconfianza. Empecé a creer en la hospitalidad de un desconocido. Disfruté de la dulzura de tus palabras y cabalgué sobre las melodías de tu voz.
Pasaron los días y la historia sin nacer se tornó agridulce.
Apareció una mirada turbia, un gesto sincero, pero triste, apareció la verdad que ocultaban tus actos imprudentes y egoístas.
Y el universo volvió a ser lo que era. Una inmensidad de vacío infinito lleno de misteriosos mundos desconocidos. Volvió a pesar la falta de aire, volvió a sentirse la presión de la incertidumbre. Volvió a llegar la realidad como un puñetazo. Como un portazo.
Adiós muy buenas.
Pero en el momento exacto de la bofetada, de la mentira desenmascarada, se recuperó el orgullo de la inocencia y la bondad incorruptible.

Cierra los ojos, mira hacia el centro de tu mismo cuerpo, de tu eterna mente, implosiona. En los orígenes de quién eres, en tu propio universo.
Somos nuestro propio universo. Aunque aprecio cada gesto, cada mirada, cada caricia, cada preciosa mentira, cada ilusorio sueño... no necesito más luz que la de mis propias estrellas.

Mírame brillar. Ya no te queda de mí otra cosa que mi estela.

martes, 7 de febrero de 2012



Ahora está vacía. Su mente se ha borrado del todo. Está rota y tirada en la basura, como si no le importase a nadie. Ahora tú tienes que enseñarle todo lo que sabes. Todo lo que quieres que ella sepa. Ahórrale la mentira y la tristeza y enséñale cómo se puede sonreír eternamente.
Regálale un silencio y un abrazo.
Crea un mundo nuevo sin dolor ni decepciones. Sus ojos y su mente están para ti, sólo para ti. Haz una persona feliz de ella.

Cuando queda ya una sola cáscara vacía, sin corazón ni voz ni voto, es hora de prepararte y comenzar de cero. Puedes hacer que funcione de nuevo. En el eterno retorno de la vida, en el infinito devenir, en el momento del caos y la catarsis, se produce una nueva meta, un nuevo destino, un cambio radical que no es más que un inmenso lienzo en blanco.
Escríbela.

Escríbeme.

Ponme un nombre nuevo y explícame cómo funciona todo desde cero. Dime que distinga el bien y el mal sólo si es estrictamente necesario. Cuéntame de nuevo el por qué del nombre en los colores. Todas esas historias que ya oí mil veces ahora suenan nuevas. Miénteme si quieres, yo voy a creer en ti. Dime que volverás y esperaré. Dime que me marche y me marcharé. Pero recuerda, si me voy y no me encuentras, que si no puedes decirme que vuelva, no volveré.

martes, 15 de noviembre de 2011


El tiempo es un cuaderno en blanco. La vida es una suma de pinceladas, borrones y palabras.
Cada momento que vivimos, es una muesca más en el cuaderno.
Puedes sentir que se para el tiempo, pero el tiempo está ahí siempre. Siempre entre tus manos esperando a que hagas algo con él a parte de dejarle en el cajón. Porque... por mucho que quieras olvidarle, él siempre estará ahí.
Hay días que se nos hacen eternos. Hay años que pasan volando, pero las páginas del tiempo corren o no corren si las usamos, pero no desaparecen, ni tampoco se pueden borrar.
Siempre hay dos maneras de actuar: la propia y la ajena. Puedes usar tu tiempo o dejar que otros lo usen por ti.
Yo tengo aun mi cuaderno en el cajón y las manos llenas de tinta y desearía poder cogerlo ahora mismo y plasmar mis manos ennegrecidas una y otra vez, una y otra vez, para que nunca se me olvide el aspecto que tienen mis huellas.
Así podré VER claramente que aun existo, que aun soy quien era hace años y que aun mantengo cosas de cuando nací.
Es mi tiempo.
Y aunque haya páginas escritas que adoraba y que no quiero perder, dejar el resto en blanco no las hará volver.

Sólo en mis fotos puedo parar el tiempo, pero ellas también están plasmadas en mi cuaderno.

lunes, 14 de noviembre de 2011


La vida es un camino largo y sinuoso. A veces ancho y próspero y otras veces estrecho, abrupto y eterno.
Vas caminando por él poniendo mil ojos a todas partes, para no tropezar y quedarte en él... para poder seguir adelante.
Hay momentos en que un precioso atardecer corona el horizonte del camino y puedes permitirte correr contra la brisa mientras los momentos que vas viviendo pasan raudos y dulces a tu lado.
Otras, sin embargo, el camino se hace cuesta arriba, la noche es eterna, y para seguir adelante tienes que impulsarte hasta con las uñas, aunque estén rotas.
Y, a veces, te das de bruces con el cambio. Mientras corres despreocupado por un camino maravilloso hay una piedra que no ves y se te hunde el corazón en el pecho durante esa caída eterna hasta que tu rostro se roza contra el suelo.
Yo tengo hundido el corazón en el pecho, acaba de llegar la caída y he dejado de ver el camino.
Se han desconectado mis pies del suelo.

sábado, 20 de agosto de 2011


No soy la clase de chica cuidadosa que lo tiene todo controlado al milímetro. Soy esa que intenta recoger la casa ante las visitas y siempre se deja algo que le saca los colores.
No pienso en lo que estoy escribiendo, dejo que mis manos vuelen. Dejo que sea lo que sea lo que hay dentro de mí hable libremente, porque lo único voluntario es el silencio.
No soy esa clase de chica que no se quiere hacer la tonta. Aunque sí me encanta pasarme de lista.
Necesito caricias que nunca pido.
Necesito abrazos que nunca encuentro.
Pero no soy esa clase de chica que se marchita sin amor. No hay felicidad sin sufrimiento.
No soy esa clase de chica que puede con todo, pero sí sé que nada puede conmigo. No soy esa clase de chica que se rebela constantemente. La elección es un poder que tengo muy presente.
Hace ya mucho tiempo, aprendí a mirar con otros ojos al mundo, a asumir, que no todo lo que parece malo es malo y no todo lo que parece bueno es verdad, ni mentira. Depende de qué quieras coger de ello.
No soy esa clase de chica que nunca se queja, que no habla mal y viste de etiqueta. Pero soy esa clase de chica a la que no verías nunca sucia aunque quisieras, no verías en mí el mal aunque pudieras.

"Nobody knows who I really am..."