martes, 5 de julio de 2011


En un sueño nunca sabes cómo has llegado a estar donde estás. Como si unas alas amnésicas te hubieran transportado en un ligero vuelo.
La lucha después de eso es intentar recordar.
Echar la vista atrás y pasito a pasito, recorrer cada marca de tus talones hasta llegar a la línea de salida.
Hoy abro los ojos y no sé dónde estoy.
Muchos años han pasado de repente, pero no estoy segura de si hacia delante o hacia atrás. Simplemente me han transportado en el tiempo y estoy, pero no sé cuando.
Soñar es un regalo sin paquetes, sin lazos ni papel de colores. Es un regalo sin tarjeta ni remitente. Soñar es dulce y peligroso. Soñar es no ser quien eres por un instante y sentir como si así fuera.
Sueña, princesa, bajo el manto de estrellas que se esconde sobre el tejado. Esta noche todos velan por ti. Están despiertos, deseando, que jamás encuentres la línea de salida, para que puedas volver a empezar desde otra parte...

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