sábado, 11 de junio de 2011


Te ofrecería cada gota del mundo si fuera menester.
Cada palabra de una historia se escribe sin que lo sepas. Sin que lo sepa.
Disfrútalo.
Todo está hecho para compartirlo.
Puedo recoger el infinito entre mis manos y sentir que no es nada. El todo es un concepto relativo.
Tengo una enorme alacena llena de recuerdos. Llena de pedazos de muchos lugares. Llena de imágenes que se van desdibujando con el paso del tiempo y acaban siendo sólo un vago dibujo a carboncillo de lo que un día fueron. Aun así siguen transportándome en el tiempo.
Parece que fue hace sólo unos días y ya es una vida entera.
Maldita sea.
No me di ni cuenta.
Y ahora me quedo pensando en qué quedo entre mis manos de aquel enorme desierto. De aquellas playas y terribles inviernos. Ahora quedan sólo partículas multicolores que me hacen cosquillas en las palmas de las manos.
Y su olor.
Ese olor que reconocería en cualquier parte.
Esos son mis recuerdos, es todo lo que puedo darte. Eso y los cuentos que forme con ellos. Eso y la historia que puedo contarte, siempre a mi manera.
Quédatela.
Tal vez un día valga la pena.

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